Cantiga 278

Viñeta 3

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La mujer, todavía ciega, vuelve a Francia

 

Un día al llegar a Carrión, la hija de esta mujer, que le servía de guía, le dijo, «no vamos a parar aquí, sino que pasaremos la noche un poco más adelante, que hay al lado del camino unas chozas donde podemos acostarnos». Y hacía poco que habían salido de la villa cuando empezó a llover tan fuerte que les costó mucho alcanzar una iglesia-que era la de Vila-Sirga- y entrar en ella.

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