Cantiga 278

Viñeta 1

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Una mujer ciega y su hija peregrinan hacia Santiago de Compostela

Cómo una buena dueña de Francia, que era ciega, vino a Vila-Sirga e hizo allí oración y fue luego sanada y recobró la vista. Y cómo ella, rumbo a su tierra, conoció a un ciego que también iba en romería a Santiago y le aconsejó que pasase por Vila-Sirga para que él también fuese curado.

Como sufre muy gran pena
el hombre ciego en su vida,
así hace gran merced
la Virgen en socorrerle.

Quiero contaros un milagro hermoso y bello que tuvo lugar en Vila-Sirga donde la Virgen suele hacer milagros más dulces que la miel para los que en ella ponen su fe. Esto pasó en aquel tiempo cuando la Virgen comenzaba a hacer milagros en Vila- Sirga, milagros por los que fueron sanados muchos enfermos y resucitados muchos muertos. Y por estos mismos milagros venía a aquel lugar santo gente de todas partes, como fue el caso de una mujer de Francia. Esta mujer, ciega, había ido en romería a Santiago con la esperanza de recobrar la vista.

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