Cantiga 7

Viñeta 6

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Cuando la dueña se despertó y se encontró librada, vino ante el obispo que la mandó desnudar, y cuando le vio el seno, comenzó a loar a Dios y a criticar a las dueñas, que eran de la Orden de Oña, diciendo:

 

-"ADios me ampare, por salva puedo darla, que no sé de qué puedo acusarla."

 

 

 

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