Cantiga 58

Viñeta 2

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La monja sueña con el infierno

Pero, entre tanto, la dueña se adormeció y vio una visión que la estremeció con pavor mortal. Porque aquella vez se vio sobre un pozo estrecho, y hondo, y más negro que la pez, y el demonio que la había hecho llevar allí quería echarla en el infernal fuego donde oía más de mil voces de gentes y veía atormentar a muchos y, con el miedo, se le partía el corazón, y clamó:

-Señora, váleme Santa María que eres Madre de Dios, porque siempre quise cumplir tus mandatos, y no mires mis pecados, que tu bien nunca falta.

 

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