Cantiga 28

Viñeta 5

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El sultán reconoce el milagro y quiere ser cristiano

 

Allí al levantar los ojos, hacia el cielo, vio enseguida a la Madre de Dios, cubierta con su velo, estar sobre la villa, con el manto tendido y recibiendo las heridas. Cuando tal vio, se tuvo por pecador, pues vio que aquel hecho era cosa de Nuestro Señor; por ello, por ningún motivo, quiso ordenar combate y obrando como hombre cuerdo, entró en la villa sin que los suyos lo conocieran.

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