Cantiga 28

Viñeta 4

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La Virgen defiende con su manto Constantinopla

Y allí descendió la gran legión de santos, que apareció con Ella, y Ella, muy sin saña, fue a poner su manto donde recibió muchos golpes de los que hizo dar allí el sultán bezudo.

Y sucedió esa vez a los que combatían que Dios, por miedo de su Madre, hizo que allí donde herían sus golpes, allí fueron las gentes para matar a aquel Sultán barbudo y a liberar el muro ya caído.

Aquel sultán, -no mentimos- creyó que con engaño lo querían acometer los suyos y comenzó a llamar a Mahoma, el falso conocido, que los viniese a ayudar, pero quedó decepcionado.

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