Cantiga 28

Viñeta 1

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El sultán y sus huestes asedian Constantinopla

Esta es cómo Santa María defendió Constantinopla de los moros que la combatían y creían poder tomarla.

Todo lugar que tiene Santa María por escudo puede ser muy bien ser defendido.

De lo cual quiero contaros, muy de corazón, un milagro, de los más grandes, que hizo la Virgen sin par, que no quiso que fuese perdido ni vencido el pueblo que Ella tenía que guardar.

De cómo he hallado escrito que una vez que Constantinopla hubo sido tomada por los cristianos, un rey vino a cercar la villa, con una hueste de paganos, muy bravo y sañudo para tomarla por la fuerza y ser más temido.

Y comenzó a decir, con la saña que tenía, que si por la fuerza pudiese tomar la ciudad, haría matar al pueblo llano y llevaría el tesoro que tenían escondido.