Cantiga 189

Viñeta 2

Anterior | Menú Cantiga 189 | Siguiente
El romero mata al dragón pero queda con su sangre emponzoñado

La oración acabada, hizo, en sí, un gran esfuerzo y se fue, luego, hacia la bestia, y le dio un golpe de espada, con su viejo espadón, que la dividió por medio, así que, en dos partes le partió el corazón; pero desde entonces, quedó emponzoñado porque le saltó la ponzoña y le dio en el rostro, así como el vaho que le salía de la boca, de manera que, a los pocos dias, se volvió como leproso, y puso su voluntad en no hacer otra cosa sino irse, luego, a Santa María, de romero, con su bordón.

*   *   *