Cantiga 165

Viñeta 3

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El espía explica que la Virgen les ayuda

El sultán, al día siguiente, mandó armar sus gentes para tomar la villa, pero no sucedió como él creía; pues, en cuanto se llegó a ella, creyó que estaba allá dentro tal cantidad de gente que no quedaba portal, ni torre, ni barbacana, ni muro, por ninguna parte, en que no hubiese gente, toda muy bien armada. Cuando vio el sultán esto, se tuvo por hombre de mal seso y llamó corriendo al moro:


Malo, falso, mentiroso, di, por qué me has hecho venir aquí mi hueste, diciendo que esta villa no podía equiparse de hombres de armas, de manera que pudiese defenderse de mí, y ahora la veo defendida como no vi otra tal.»

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