Cantiga 103

Viñeta 3

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El monje escucha el canto de un ave durante trescientos años

 

Tan pronto como hubo acabado el monje su oración, oyó a una avecilla cantar luego, en tan buen son, que se olvidó de todo, estando y atendiendo siempre en aquel lugar. Tan gran placer hallaba en aquel canto y en aquella canción que sus buenos trescientos años estuvo así o más, creyendo que no había estado sino un poco, como está el monje alguna vez en el año, cuando sale al vergel.

 

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